|
Fibromialgia: Recordar Estos Ultimos 10 Años
Thursday, October 11, 2007
By: Por Terence Starz, MD Traducido por Cathy Van Riel
Reprinted from FMOnline
Mucho han cambiado las cosas estos últimos 10 años con respecto a la fibromialgia. Lo que una vez llevaba la etiqueta de enfermedad psicosomática “está todo en la cabeza de la gente,” se acepta ahora como una entidad médica distinta. Ha avanzado de manera enorme la comprensión de los mecanismos de dolor implicados en la fibromialgia, y lo mismo pasó con la gran variedad de manifestaciones clínicas.
La característica clave de la fibromialgia es el dolor. El dolor es una sensación muy compleja y comprende un amplio rango de perspectivas. Normalmente el dolor es una señal de alarma con la que el cuerpo nos dice que existe una irritación o una herida. Lo normal es que el dolor se calma cuando se resuelve el proceso agudo. Cuando el dolor persiste y se vuelve crónico se convierte en un síntoma muy angustioso que puede afectar profundamente a todos los aspectos de la vida. El dolor puede limitar las actividades de la vida diaria, del trabajo, del recreo y las del sueño, y puede provocar una intensa respuesta emocional. El dolor crónico presenta muchos retos, incluyendo unas marcadas variaciones individuales de cómo se percibe el dolor, la dependencia de cómo el paciente describe su dolor, y el papel de los factores psicológicos y sociales en la expresión del dolor. El dolor se siente, no se puede ver, y los métodos para medir el dolor y su impacto son muy limitados. Durante estas últimas décadas, hubo grandes avances en la comprensión de los mecanismos fisiológicos implicados en el procesamiento y de las dianas de las terapias farmacológicas y no-farmacológicas. Ahora está claro que el problema fundamental en la fibromialgia es una alteración del procesamiento del dolor.
No hay solo un centro del dolor en el cuerpo. En vez de esto, el dolor es procesado en una matriz de estructuras a las que podemos dividir en tres partes interconectadas. Primero están los generadores periféricos del dolor en el sistema musculoesquelético y otros tejidos del cuerpo. Estos generadores del dolor reconocen el dolor y transmiten la información vía los nervios hasta la espina dorsal, desde donde viaja al sistema nervioso central (el cerebro). Allí la información es transmitida y procesada en varias regiones del cerebro que crean la experiencia del dolor y resultan en una variedad de respuestas fisiológicas en nuestro cuerpo. Uno de los grandes retos en la fibromialgia es que todavía no existe ningún análisis objetivo de sangre, rayos X, u otra prueba que ayuda para establecer el diagnóstico o para monitorizar el curso de la enfermedad. Solamente desde hace poco disponemos de avances tecnológicos que nos permiten desarrollar herramientas para comprender mejor el funcionamiento y las anomalías de los tejidos del sistema nervioso. Estas tecnologías incluyen el escáner PET y el MRI funcional, que pueden proporcionar imágenes dinámicas de los tejidos neurales del cerebro y señalar las anomalías dentro de la matriz del dolor. Estos avances no solamente han ayudado a descubrir algunos de los misterios implicados en las causas del dolor crónico, también estimularon a muchos más investigadores a centrarse en este campo.
En 1990, el Colegio Americano de Reumatología estableció los criterios para diagnosticar la fibromialgia. Estos incluyen dolor musculoesquelético generalizado que dura más de tres meses y la presencia de puntos sensibles (“tender points”) en unas áreas específicas del cuerpo. A menudo surge la pregunta: ¿por qué los pacientes con fibromialgia tienen mayor sensibilidad a varios estímulos, incluyendo tacto, temperatura y presión? La razón se explica mediante la sensibilización de la matriz del dolor, especialmente en la espina dorsal, a la que se llama “sensibilización central.” En los pacientes con fibromialgia, las sensaciones normales se procesan de manera diferente, lo que incluye tener más bajo el umbral para estimular las fibras nerviosas, y reclutar nervios adicionales que distribuyen la sensación en áreas más amplias. Es más, y en un nivel más alto, pueden verse impactadas las conexiones entre las diferentes partes del cerebro, incluyendo las regiones frontales de procesamiento, el hipotálamo (donde se regula la función endocrina), y otras áreas donde residen las emociones. La serotonina es el neurotransmisor más importante en estas áreas, y está implicada en el sueño, el dolor y el procesamiento emocional.
En el tratamiento de la fibromialgia se han hecho avances significantes que se concentran en los generadores periféricos de dolor, a nivel espina dorsal, y en las regiones centrales del cerebro más altas. Son muy importantes las medidas no-farmacológicas como el ejercicio, el acompasamiento (“pacing”) y la comprensión de las limitaciones. Son beneficiosos el masaje, el calor, y a veces otros estímulos, como el frío. Los avances farmacológicos para tratar la fibromialgia son significativos. A pesar de que solamente responde más o menos el 40 por ciento de las personas a los agentes no-steroides anti-inflamatorios, estos medicamentos pueden ser útiles para ciertas personas para controlar los generadores periféricos de dolor. Los medicamentos con reacción central, incluyendo la pregabalina (Lyrica), la gabapentina (Neurontin) y otros agentes pueden influenciar en el procesamiento del dolor y pueden impactar de manera significativa en los síntomas de ciertos pacientes. Es muy útil que los pacientes tengan suficiente ejercicio, porque así ayudan a estimular la función muscular, lo que puede aumentar los mecanismos centrales de procesamiento. Dormir bien es esencial para manejar la fibromialgia. Muchas personas con fibromialgia tienen alterado el patrono de sueño, con una interrupción de las fases profundas, restauradoras del sueño. Se han desarrollado nuevos agentes para dormir, y pueden ser beneficiosos ciertos medicamentos más antiguos como la trazodona y la amitriptilina. Se está trabajando en investigaciones excitantes sobre agentes nuevos que pueden impactar en la matriz del dolor, como Topamax, Xyrem y otros.
La fibromialgia es un problema común que afecta a 2-3 por ciento de las personas en los EEUU. El síntoma más importante de la fibromialgia es dolor musculoesquelético crónico en todo el cuerpo, dolor que es un reto, tanto a nivel diagnóstico, como terapéutico. Además, la mayoría de personas con fibromialgia tiene problemas en otras áreas de su cuerpo, como síndrome de colon irritable, dolor de cabeza y alteraciones de sueño. Debido a la complejidad de la fibromialgia se necesita un abordaje intensivo, coordinado y multidisciplinario para su efectiva evaluación y manejo. Hay que animar a la persona con fibromialgia a ser la persona encargada de su vida y de su cuidado médico. Los pacientes tienen que ser el “capitán de su barco,” y una persona querida tiene que ser su “primero a bordo” y los miembros del equipo sanitario son sus “marineros.” Este equipo de salud puede incluir a físicos, enfermeras, terapeutas físicos, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales, psicólogos, fisiólogos de ejercicio, dietéticos, y otros que trabajan juntos para determinar la estrategia terapéutica más efectiva.
En 2007 quedó ciertamente claro que en la fibromialgia no “todo está en la cabeza.” Nadie quiere tener dolor crónico. Está mejorando de manera dramática el conocimiento para comprender y para impactar en el proceso de enfermedad subyacente de sensibilidad central, y ojalá pronto se va a traer alivio a las muchas personas que sufren del desorden. Es tan importante haber tenido una organización como la National Fibromyalgia Association durante estos últimos 10 años, con sus miembros y personal dedicados a ayudar a promover la conciencia de y la comprensión sobre la fibromialgia y a apoyar a las personas con fibromialgia y a sus familiares. Esperamos con ansias que, durante estos años venideros, la NFA continúe con esta energía, mientras la ciencia médica sigue buscando activamente la causa y la cura de la fibromialgia.
|
|
|