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Una Terapia de Movimiento Muy Especial
Monday, July 17, 2006
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La Dra. Rivi Har-El es terapeuta físico con un doctorado en terapia física y patokinesiología en una consulta privada en Manhattan. También ha estudiado psicología de manera extensa. Estima que 50 a 60 por ciento de sus pacientes tiene fibromialgia. En su consulta privada, y para tratar a sus pacientes, la Dra. Har-El utiliza a menudo una terapia con un programa de movimientos especiales, acompañado de música e imaginería guiada. Recientemente tomó un tiempo para contestar unas preguntas sobre su metodología de tratamiento única. P.¿Cómo desarrolló su programa de terapia de movimiento? R.Cuando entré en el programa de doctorado de la Universidad de Nueva York, hice dos estudios piloto. No tuvieron éxito, porque no me llevaron adonde yo quería. Pero hice un tercer estudio piloto que me llevó a donde hice en realidad mi doctorado: como tratar el dolor crónico con terapia física y terapia de movimiento. Cogí a muchos sujetos con dolor de cuello crónico y les hice participar en terapia física versus terapia de movimiento. P.¿Cómo comenzó a tratar un paciente? R.Creo que lo que hago es muy diferente de lo que hacen otros muchos, muchos terapeutas físicos, porque cuando pongo mis manos sobre la persona, no es para cinco a diez minutos. Gasto mucho tiempo con las técnicas manuales con el paciente con FM. Tienen dolor en todo el cuerpo y por esto gasto realmente tiempo, intentando ir de un área a la otra. Me concentro realmente en el cuerpo entero, y esto lleva tiempo. No puedo estar solamente 5 minutos con ellos. Se acuestan y les trato. Es más terapia física convencional—incluso aunque no es tan convencional. P.¿Cómo responden los pacientes a ello? R.Muchos de ellos me dicen “Es mi psicóloga. Prefiero hablar con Usted mientras me trata porque Ud. no es tan impertinente; si quiero estar callado, lo estoy, si quiero decir algo, lo hago.” Yo escucho al cuerpo, escuchar es realmente estar sensible a los tejidos blandos de la articulación. Al mismo tiempo miro el lenguaje corporal, las expresiones faciales. Es de naturaleza muy, muy holística. P.¿Y cómo siguen sus sesiones? R.La segunda parte es la terapia de movimiento, una forma de intervención que utiliza el movimiento en vez de las palabras como medio primario para la valoración, intuición y el cambio. Intento incorporarme en la sesión mirándoles—como se mueven; cuales son sus patronos de movimiento físico; porque está allí. Esto me cuenta un poco sobre ellos—por qué una persona mantiene su cuello de una manera particular, por ejemplo. Pongo la música si responden bien a ella. Empezamos a hacer cosas muy, muy básicas, solamente para calentarles. A medida que se desarrolla la sesión, empezamos realmente a conectar entre eventos, traumas, moción, frustración y su cuerpo. Tenemos que encontrar una manera de cerrar. Podemos hablar sobre ello, o podemos movernos. Puede que una persona llore y tenemos que hablar sobre ello. Es muy, muy individual, y funciona muy diferente de una persona a otra. P.¿Cómo responden los pacientes a esta parte del tratamiento? R.Ciertas personas responden realmente bien a la música; se mueven y lo pasan bien. Una de las cosas maravillosas en la terapia de movimiento es que te permite tener una sensación de placer en un cuerpo dolorido. Trae realmente una sensación de indulgencia que les gusta, ya que la mayor parte del tiempo tienen dolor. Tuve a algunas personas que realmente no sabían respirar—no eran capaces de expandir su caja torácica y su pecho, no tenían movimiento en el cuello, sufrían de dolor de cuello crónico. Hay algo más profundo allí. En realidad no podían sentirse. Algo les estaba ahogando desde dentro. Mi tarea era ir hasta el núcleo del dolor que les ahogaba desde dentro, sentir su presencia, sentir que estaban allí. A medida que el tratamiento progresaba, una paciente reveló un montón de cosas profundas sobre la relación de su padre y su madre; el padre dejó la familia cuando los niños eran muy pequeños. Ella sentía que nadie la quería realmente e intentaba hacerse desaparecer. Fuimos capaces de conectar entre sus estímulos externos y lo que pasaba dentro de su cuerpo. Hubo una conexión entre la terapia y la forma de responder su cuerpo. P.¿Cómo sugiere Ud. que la gente que no vive en Manhattan encuentra alguien que practica un tratamiento similar al suyo? R.Buscar a alguien que puede tocar y hablar. Tienes que buscar y preguntar, hacer muchas preguntas y buscar bien. En algunos hospitales y sitios psiquiátricos hacen terapia de movimiento en grupos.
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